Redacción Internacional, 1 de Junio (EFE).- El turismo es una de las principales actividades económicas mundiales y su aportación a la riqueza nacional es básica en numerosos países, aunque en varios de ellos se empiezan a escuchar voces en contra de la masificación.
Ruidos, aglomeraciones, exceso de instalaciones turísticas, expulsión de la población local del centro de ciudades muy visitadas, encarecimientos… la lista de quejas crece en los países más receptores de visitantes, tanto extranjeros como nacionales.
La ciudad de los canales lleva un mes cobrando una entrada de 5 euros a los turistas, una iniciativa que está en fase de prueba y con la que el Ayuntamiento pretende reducir el turismo de masa que convirtió el lugar en un “parque de atracciones”, según denuncian sus cada vez menos vecinos. Los problemas del país líder En Francia hay unas 800.000 viviendas transformadas para el alquiler turístico.

El Senado ha aprobado recientemente un proyecto de ley para que los Ayuntamientos puedan regular mejor este sector si termina dañando el mercado de alquiler tradicional.
Los acantilados de Etretat (Normandía) o el Parque Nacional de Calanques (junto a Marsella) son algunos de los lugares que han limitado el número de visitantes o de zonas accesibles para evitar más daños ambientales por el exceso de turistas. El auge asiático Japón es uno de los países que están experimentando un auge turístico.
En el Sudeste Asiático, donde el turismo es uno de los principales motores económicos, comienzan a brotar tímidas voces críticas por la llegada masiva de visitantes, si bien los diferentes gobiernos hasta el momento se han limitado a aplicar tasas de entrada.
La isla indonesia de Bali, con más de 5,2 millones de visitantes internacionales en 2023, aplica desde febrero un impuesto turístico de 150.000 rupias indonesias (unos 10 dólares) cuyos fondos se destinan a la preservación de la cultura local. Tailandia, que alcanzó 28 millones de llegadas en 2023 y es el país más visitado de la región, considera además aplicar un impuesto a todas las llegadas, si bien el país todavía busca aumentar el número de visitantes, que antes de la pandemia rozó los 40 millones. El monte Everest, recortar para sobrevivir

Discussion about this post