El turismo es una de las principales actividades económicas mundiales y su aportación a la riqueza nacional es básica en numerosos países, aunque en varios de ellos se empiezan a escuchar voces en contra de la masificación.
Ruidos, aglomeraciones, exceso de instalaciones turísticas, expulsión de la población local del centro de ciudades muy visitadas, encarecimientos… la lista de quejas crece en los países más receptores de visitantes, tanto extranjeros como nacionales.
En Europea se barajan medidas contra los excesos, alimentadas por el rechazo que genera la masificación turística, mientras en América Latina la relación con el fenómeno varía significativamente entre países, dependiendo en gran medida de la importancia de esta actividad para sus economías.
Venecia, cobrar por entrar
Francia, España y Estados Unidos son los países que más turistas reciben, pero en el mundo hay lugares y ciudades especialmente masificados. Uno de ellos es Venecia.
La ciudad de los canales lleva un mes cobrando una entrada de 5 euros a los turistas, una iniciativa que está en fase de prueba y con la que el Ayuntamiento pretende reducir el turismo de masa que convirtió el lugar en un «parque de atracciones», según denuncian sus cada vez menos vecinos.
Los problemas del país líder
En Francia hay unas 800,000 viviendas transformadas para el alquiler turístico. El Senado ha aprobado recientemente un proyecto de ley para que los Ayuntamientos puedan regular mejor este sector si termina dañando el mercado de alquiler tradicional.
Los acantilados de Etretat (Normandía) o el Parque Nacional de Calanques (junto a Marsella) son algunos de los lugares que han limitado el número de visitantes o de zonas accesibles para evitar más daños ambientales por el exceso de turistas.

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