Los tomates tuvieron su origen en América del Sur, en el área de los Andes, cerca de Perú, Ecuador y Bolivia; donde se descubrieron y consumieron por primera vez como alimento y fines terapéuticos. El tomate fue llevado desde las laderas de los Andes hacia América Central y México, de la misma manera que el maíz, por una migración prehistórica de comunidades indígenas.

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