La gastronomía navideña de la República Dominicana es una de las manifestaciones culturales más arraigadas en el país, una tradición que trasciende generaciones y refleja la fusión de las distintas culturas que han forjado la identidad dominicana.
Como parte del especial «Almuerzos con Historia«, varios historiadores, antropólogos e investigadores de la gastronomía local reflexionan, mientras degustan una (adelantado) menú festivo de la mano del chef Saverio Stassi, en el restaurante Ajualä, sobre cómo surgió y ha evolucionado la cena navideña dominicana, manteniendo sus raíces y adaptándose a los cambios sociales y culturales.
Luis Ros, presidente de la Academia Dominicana de Gastronomía, explica que la Navidad es una festividad religiosa que tiene su origen en Europa, específicamente en España, y que se celebra para conmemorar el nacimiento de Jesús.
«Es una celebración que viene de España y se utilizan los elementos que desde un principio se han venido utilizando cuando llegaron los españoles, como el cerdo. A medida que otros ingredientes como el arroz fueron llegando, estos también se integraron a los sabores que compartían en la Navidad«, afirma Ros.
El origen de la Navidad en América, y en particular en la isla de Santo Domingo, fue un hito histórico que marcó la llegada de los europeos al continente.
Según Gabriel Atiles Bidó, investigador y miembro de la Academia Dominicana de Gastronomía, la primera Nochebuena en América tuvo lugar en 1492 en la isla, luego de que Cristóbal Colón y su tripulación arribaran al Nuevo Mundo.
Sin embargo, esa celebración fue opacada por un hecho trágico: el hundimiento de la nave de Colón, lo que obligó a los europeos a pasar la noche tratando de recuperar los restos de la embarcación.
En ese contexto, Atiles Bidó señala que, a pesar de la tragedia, se registró el primer contacto entre los europeos y los aborígenes a través de la comida.
Colón, en su diario, menciona que los indígenas de la isla se sorprendieron al ver que los europeos usaban botellas de agua para beber. Además, los primeros europeos probaron alimentos autóctonos como el casabe y los camarones, lo cual marca el inicio de la fusión gastronómica entre las culturas nativas y europeas.

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