Es por eso que, este fin de semana, el primer ministro propuso una serie de medidas creadas para controlar algunos de los efectos de las crecientes multitudes.
Los cambios incluyen aumentos considerables a las tarifas de atraque de los cruceros en algunas de las islas más populares de Grecia y límites a las llegadas diarias de cruceros. Estas normas pretenden disminuir la presión que la industria vacacional ejerce sobre las comunidades y hacen eco de las medidas contra el turismo excesivo adoptadas en otros destinos europeos importantes.
Agregó que la próxima semana se anunciarán más detalles.
“Hemos tenido otro año turístico extremadamente exitoso”, dijo Mitsotakis, señalando que el sector iba “de récord en récord”.
Para hacer frente a las aglomeraciones, dijo que se aumentarían las tarifas de desembarco de los cruceros, con incrementos mayores para islas especialmente populares como Miconos y Santorini, donde tanto autoridades como residentes han estado presionando para que se impongan restricciones.
Las tasas en esas islas subirán a 20 euros durante la temporada alta, explicó la semana pasada en una rueda de prensa, un incremento considerable a la tasa actual de 35 centavos de euro en Santorini. Parte de los ingresos adicionales se destinará a infraestructuras locales, dijo.

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