“Ahora que ya sabemos dónde está todo en el crucero, ¡nos tenemos que bajar!” Más de un pasajero de crucero se ha oído exclamar desconsoladamente así durante la última mañana de una travesía.
Y claro, es difícil tener que desembarcar cuando nos sentimos cómodos ya en el crucero: sabiendo bien cómo es la mejor manera de ir al Spa y al gimnasio, dónde está el salón para jugar a las cartas y cual es el mejor elevador que tomar para ir a cada restaurante alternativo.
Y también conocemos a muchos miembros de la tripulación y ellos nos conocen a nosotros y nuestras preferencias al igual, haciéndonos sentir como en familia.
¿Cuál es el remedio para no sentirnos mal al final de un crucero? ¡Pues, tomar dos cruceros seguidos! Mi esposo Humberto y yo lo hemos hecho ya varias veces incluyendo dos seguidos en el barco Crystal Serenity zarpando de Fort Lauderdale a bellos puertos del Caribe y notamos que además de sentirnos muy afortunados, en vez de tristes al concluir un crucero, tenemos otros importantes beneficios.
Entre estos beneficios se encuentran ventajas financieras. Resulta, por ejemplo, más económico tomar dos cruceros seguidos que dos separados pues las líneas de cruceros ofrecen descuentos en la segunda travesía si se toman dos seguidas. En el caso del Crystal Serenity, un barco de lujo, ahorramos $680 del precio de la tarifa del segundo itinerario gracias al descuento por tomar dos seguidos.
Lo mismo sucedió cuando reservamos dos cruceros seguidos para febrero en el Regent Seven Seas Grandeur, donde la línea nos dió un cinco por ciento de descuento en la segunda travesía. Otros ahorros incluyen los relacionados al transporte: incurrimos gastos de transportación una sola vez (ya sea vuelos u otro medio de transporte) para embarcarnos en el Crystal Serenity en lugar de dos veces cuando se toman dos cruceros separados.

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