En un año que ya parecía pertenecer a Zoe Saldaña, el corto “Dovecote” ha consolidado su estatus como una de las figuras más destacadas de Hollywood en 2024.
Dirigido por Marco Perego, su esposo y colaborador, este filme no solo resalta su talento como actriz, sino también su capacidad como productora, demostrando un compromiso profundo con historias que trascienden la ficción para reflejar realidades conmovedoras.
“Dovecote” es un cortometraje cargado de simbolismo y emoción, ambientado en una prisión de mujeres en la isla de Giudecca, Venecia.
Allí, el personaje de Saldaña experimenta sus últimas horas antes de ser liberada, en un entorno que no solo refleja la cárcel física, sino las prisiones emocionales e internas que muchas mujeres encaran.
Lo que realmente distingue a “Dovecote” de otros proyectos cinematográficos es su autenticidad: las compañeras de Saldaña en la pantalla son 20 reclusas reales, lo que otorga al filme una dimensión de veracidad innegable.
El enfoque de Perego fue claramente verité, basado en un contacto profundo y respetuoso con las mujeres encarceladas.
Antes de iniciar el rodaje, él y su equipo pasaron tiempo entrevistando y conversando con estas mujeres, ganándose su confianza y colaborando para que sus historias se sintieran lo más reales posible.
Para Saldaña, este acercamiento fue esencial, reconociendo que el proyecto no habría sido posible sin la colaboración directa de las mujeres que viven esas realidades diariamente.
“Una vez que recibimos su permiso, todo se trató de conversaciones con ellas, sobre cuánto de sí mismas querían compartir con nosotros fuera de cámara”, explicó la actriz.
El filme fue presentado en la 60ª Bienal de Venecia como parte del Pabellón del Vaticano, un espacio donde Perego fue uno de los siete artistas seleccionados para exponer su trabajo.
Lo que podría haber sido una obra plástica se transformó en una película debido al deseo del director de reflejar la experiencia de las internas, más que crear una escultura o pintura.
El proceso de filmación, realizado en solo cinco días, fue intenso pero gratificante, y Perego describió la experiencia como profundamente espiritual. “Trabajar tan de cerca con estas reclusas fue algo increíblemente especial para nosotros”, dijo Perego.

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