El día a día, el trabajo, la familia y la rutina que nos envuelve a lo largo de todo el año hace complicado frenar y centrarse en uno mismo. Sin embargo, el cuerpo, de vez en cuando, pide parar, tomar un respiro y liberar la mente de los problemas rutinarios. Es ahí donde entra en juego A Quinta da Auga.
Nos trasladamos hasta Santiago de Compostela, a diez minutos del centro en coche, para enfrentarnos a la desconexión, al silencio, al respiro que antes mencionábamos. A Quinta da Auga reúne lo necesario para esto y para más, porque, a través de su oferta gastronómica, se puede saborear Galicia.
Gastronomía para saborear Galicia
En A Quinta de Auga se puede descansar, conectar con uno mismo y viajar por Galicia a través de los sabores de la oferta gastronómica del cocinero Federico López Arcay en Filigrana, su restaurante. Aquí se pueden disfrutar de tres opciones de menú que tienen como común denominador el producto gallego de proveedores de la zona.
Para abrir bocado se puede probar una excelente anchoa del cantábrico, de las últimas que se elaboraron en Anaco, una cooperativa formada por mujeres con dificultades para la integración en el mundo laboral. La anchoa va acompañada de un gelé de albariño que aporta dulzor y contrasta con la salinidad de la conserva.
No se puede dejar de lago el tradicional pulpo a feira gallego y tampoco el huevo poché, de Vila de Cruces, con crema de patata y queso ahumado. De los sabores del mar, se puede degustar un pinto de las rías gallegas, tierno y jugoso, acompañado de unos guisantes y jugo de azafrán. Y de la montaña, el chef Federico López Arcay sirve una cabra autóctona gallega con sabor intenso, pero lleno de jugosidad.


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