La escenografía parece inspirada en el filme “Dogville”, del Danés Lars Von Trier, del año 2003. “Teatro para mamá” es una combinación de drama, comedia musical y “scketch” situacional, que convierte esta puesta en escena en un experimento teatral aprovechable para ser presentado en escenarios como el que la acoge actualmente, el pequeño aforo de Chao Café Teatro, en la Ágora Mall.
Pero vayámonos al contexto circunstancial en que se presenta este trabajo: el mes de mayo, al que se le ha denominado “Mes de las madres”, por la connotación sentimental que envuelve y, por qué no admitirlo, el sentido comercial que innegablemente tiene, cualquier evento que involucre este tópico, por muy profundo, artístico o banal que sea, sino tiene éxito, al menos logra despertar alguna atención.
En “Teatro para mamá” se presentan tres historias individuales, pero que en esencia tienen un mismo hilo conductor. La mayor descarga dramática la aporta “No te olvides de mí”, el soliloquio interpretado por Adalgisa Pantaleón, cantante y actriz de condiciones histriónicas sorprendentes, cuyo personaje de anciana recluida en el hospicio que se debate entre la nostalgia, la soledad, los recuerdos, el abandono de sus hijos y, de vez en vez da giros hacia el humor negro, apacigua los sentimientos que afloran en su discurso (es apoyada con tímidas intervenciones de Victoria Comar, como Sor Pancha).
“¡Por Dios, mamá!”, interpretado, por Mario Arturo Hernández, cuenta la historia del único hijo que se preocupa por su madre, pero que le exaspera la intensidad de su progenitora con su demanda afectiva y sus constantes llamadas al día. Es una mezcla constante de humor y drama, que, si bien es cierto que logra el cometido de despertar las emociones, no menos cierto es que su rutina muta de divertida a repetitiva y casi siempre “en alta”, quizás sin percibirlo, que lastimosamente que llega a ser cansona.

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