Llegamos a Baní sin ruta alguna. ‘Mira, el Centro Cultural Perelló, ¿entramos?’. La pregunta es de mi hijo Alexis. ‘Vamos’. En un muro exterior anuncia la exposición ‘Ángeles de plátano’, de Raphael Díaz. En el vestíbulo nos recibe Biannelly Guerrero, quien señala hacia el salón con la muestra temporal del pintor cubano que vive en Estados Unidos. Para estos cuadros, explica, se inspiró en el ‘bullying’ que sufrió de niño. En el medio, una instalación: sobre el suelo tiene forma de cruz. En lo alto, una pequeña cruz y dos banderas: hacia un lado, de Estados Unidos; al otro, de República Dominicana. Detrás, ‘plantadas’, matas de plátano.
Sobre una franja una frase de Albert Einstein: ‘Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor… recuerda que si eliges el mundo quedarás sin amor, pero si eliges el amor, conquistarás al mundo”.Acompañados de Biannelly nos adentramos en el Centro. Ante un rincón que me toma de sorpresa me detengo. ‘Es la representación de una sala típica dominicana’. Fue facilitada por Dagoberto Tejeda. Camino entre los muebles de caoba para observar cada detalle. Me agacho para leer una identificación sobre un asiento: ‘Colección Dr. Dagoberto Tejeda.
Dos sillas elaboradas en caoba y topes en pajilla. Propiedad de Dagoberto. Perteneció a una familia banileja de la década de los 50’. Entre otros objetos de épocas pasadas un radio y un interesantísimo teléfono desde uno de cuyos extremos sale una bocina. En una vitrina hay muñecas de diferentes países. Y recostada de la pared una bicicleta: ‘Perteneció al primer mensajero de la provincia’. ¡Me encanta este espacio

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